Un recuerdo de Reinaldo DiPolo.

DipoloCarlo Caputo
Academia de Ciencias Físicas Matemáticas y Naturales de Venezuela
Academia de Ciencia de América Latina.

He tenido el placer de escribir dos o tres veces sobre los méritos científicos y humanos del Dr. Reinaldo DiPolo en gratas ocasiones de algún paso importante en su carrera. Es con dolor que lo hago hoy. Reinaldo se ha ido, pero quedan sus inmensos logros científicos y la memoria de casi 50 años de amistad y compañerismo dentro y fuera del laboratorio.

Reinaldo DiPolo nació en Caracas el 6 de marzo de 1943 y cursó los estudios de primaria y secundaria en el Colegio La Salle de la Colina, donde también pudo desarrollar habilidades futbolísticas, al tiempo que afinaba su talento musical estudiando piano con la Profesora Nina Ivana y con el Maestro Corrado Galzio. Años después este ultimo aún lamentaba que se había perdido un gran talento musical, ya que al terminar el Bachillerato Reinaldo prefirió seguir la carrera de medicina a la de músico profesional (y a la de futbolista).

Se inscribió en la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela. Durante sus estudios se distinguió como preparador de la cátedra de Fisiología, y como interno en la Cruz Roja Venezolana, de lo cual se sentía muy orgulloso. Al graduarse de Medico Cirujano, tuvo que tomar otra decisión. A pesar de que sus Profesores en la cátedra de Medicina I de la Escuela de Medicina Luis Razetti de la Universidad Central de Venezuela, Dres. Benaim-Pinto y Machado le ofrecieron quedarse como profesor de la Facultad de Medicina, auspiciándole una exitosa carrera como clínico, al graduarse en 1966 se decidió por la investigación científica, ingresando al IVIC como Estudiante Graduado en el entonces Departamento de Biofísica, en el laboratorio de la Dra. Gloria Villegas. De allí salió su primera publicación en el Journal of Cell Biology: Actividad de la ATPasa en membranas de fibras nerviosas de calamar, con las doctoras Villegas y Sabatini..

Después de un año en el IVIC salió como becario del Instituto hacia Estados Unidos donde pasó los primeros dos años como Research Fellow en el Laboratorio de Biofísica de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard. Allí trabajó con el Prof. A.K.Solomon y los Dres. Gary-Bobo y Sha’Afi estudiando los mecanismos de difusión de no-electrolitos en membranas artificiales, utilizadas para desalinización de agua. Durante el curso de estos trabajos, en los cuales se demostró que la difusión de un soluto atraves de una membrana se rige por los preceptos de la termodinámica de los procesos no reversibles, pudo tomar varios cursos formales que corrigieron las lagunas de la carrera de medicina.

A la estadía en Boston le siguió otro año en Baltimore donde, trabajando en el laboratorio de Jack Brinley en Johns Hopkins, se entrenó en el uso de la técnica de diálisis celular con capilares, que al principio eran de vidrio y de difícil uso, y luego pasaron a ser los capilares porosos de plástico que se utilizan en los aparatos de diálisis renal. Reinaldo aprovecho su estadía en Baltimore para colaborar con el Dr. Ramón La Torre, quien se encontraba trabajando en el NIH, en un proyecto donde utilizando la técnica de diálisis con capilares de vidrio, pudieron establecer los mecanismos que controlan la permeabilidad cloro, en las fibras musculares gigantes (> 1 mm de diámetro), de Balanus.

Cuando en 1972 regresa a Caracas, Reinaldo ya tenía pensado el proyecto de investigación con el cual iba a empezar su carrera científica independiente: el estudio de la regulación iónica en sistema nervioso, utilizando la técnica de diálisis intracelular y como preparación los axones gigantes de calamar, que ya estaban siendo usados en el laboratorio del Dr. Raimundo Villegas. En la espera de los equipos necesarios para armar su sistema experimental, sobretodo bombas de perfusión y micro-manipuladores, Reinaldo pudo dedicarse a refinar los detalles de su proyecto de investigación. También tuvimos la oportunidad de jugar tenis en el IVIC y entre set y set empezar una colaboración que duraría más de 40 años. En este periodo Reinaldo decidió que empezaría a estudiar la homeostasis de Ca enfocando su atención sobre los mecanismos de regulación del Intercambiador Sodio-Calcio. Este fenómeno, había sido descubierto por Ringer a finales de 1800. Ringer, quien había demostrado que el Ca aumentaba la contractilidad del músculo cardiaco, también reporto que este efecto del Calcio aumentaba cuando se bajaba el sodio en el medio extracelular, describiendo este efecto como un antagonismo entre los dos iones. Casi 50 años después Wilbrandt y Koller cuantificaron el antagonismo entre sodio y calcio, demostrando la equivalencia contráctil de varias combinaciones de concentraciones de los dos iones, pero solo cuando la relación [Na] 2/[Ca] permanece constante. Finalmente en1958, Luttgau y Niedergerke publicaron un trabajo clásico en el cual postularon la presencia de una molécula N, negativa, anclada en el lado externo de la membrana celular, análoga a los transportadores de hoy en día, que ligaba Ca y facilitaba su entrada en la célula. Si bien el fenómeno del ¨Antagonismo entre sodio y calcio¨ estuvo ligado al musculo cardiaco desde el principio, pronto aparecieron trabajos describiendo el mismo fenómeno en otros tipos de células, incluyendo las células nerviosas.

Uno de los problemas serios que habian impedido avanzar en la caracterización de los mecanismos del intercambiador Na-Cae era la imposibilidad de acceder y controlar el medio interno. El uso de axones gigantes de calamar permitió resolver este problema o con la técnica de perfusión o con la técnica de diálisis, que Reinaldo había empezado a usar en sus experimentos en Caracas. En el laboratorio del Prof. Hodgkin en Plymouth, donde se trabajaba con axones de calamar, en otros aspectos de la homeostasis del calcio, Peter Baker, había empezado desde 1969 a trabajar en este tema, demostrando la existencia del intercambio Na-Ca en axones de calamar, lo cual también había llamado la atención de Reinaldo DiPolo. En 1973 apareció un trabajo en el Journal of Physiology por Baker y Seitz, titulado ´Does metbolic energy participate directly in Na dependent extrusion of Ca in squid axons ?¨.En el articulo se reportaba el efecto inhibitorio del cianuro sobre el intercambiador Na-Ca en axones gigantes de Calamar. El articulo inspiro Reinaldo a continuar sus experimentos y origino una serie de articulo, muchos de los cuales en colaboración con Luis Beauge, que aclararon el efecto regulador del ATP sobre el intercambiador y confirmaron el descubrimiento por Reinaldo de la existencia de una bomba de Ca, energizada por ATP en axones de calamar.

En 1979 DiPolo y Dipolo y Beauge demostraron sin lugar a dudas la presencia en la membrana de axones de calamar, de dos mecanismos transportadores de calcio que funcionan en paralelo (la bomba de calcio y el intercambiador Na-Ca) el primero que funciona con alta afinidad y baja capacidad, y el segundo que funciona con baja afinidad y alta capacidad. La presencia de dos mecanismos paralelos de extrusión de Calcio en la misma célula, fue magistralmente explicada por Reinaldo con la frase que bien pudiera llamarse el Aforisma de DiPolo: uno (el intercambiador) es de baja afinidad y alta capacidad y el otro (la bomba) es de alta afinidad y baja capacidad. Este aforisma conto con la oposición de algunos investigadores que basados en modelos de computadoras insistían en que la función del intercambiador era de hecho llevada a cabo por las mitocondrias. La respuesta de Reinaldo fue lapidaria: en este caso ustedes no tendrían mitocondrias, sino piedras.

Desde 1973 Reinaldo continúo su carrera extraordinaria que se resume en mas de 170 artículos en revistas de alto impacto y más de 4000 citaciones. De hecho ya en 1984 Reinaldo DiPolo había sido mencionado en un artículo de Eugene Garfield en Current Content, como uno de los autores latinoamericanos mas citados.

También, Reinaldo fue invitado en varias ocasiones a escribir revisiones sobre tópicos de su interés científico, en prestigiosas revistas o colecciones, como el Annual Review of Physiology”o el “Progress in Biophysics and Molecular Biology”. Por cierto, el editor de esta ultima colección, quien lo invitara a colaborar, fue el Profesor Denis Noble de la Universidad de Oxford quien hace algunos años, en la época de poder de la Señora Margaret Thatcher se opuso con éxito a que se le otorgara un Doctorado Honoris Causa por su política desastrosas para las Universidades inglesas.

Para los que hemos tenido la suerte de acompañar a Reinaldo ha sido un placer compartir con él diferentes y memorables actividades durante estos años: enviar un manuscrito a publicación; hacer un cambio de guardia, a media noche, en la tumba de Lenin en la Moscú Soviética; hacer experimentos hasta las 2 am y luego pasar por el Juan Sebastián Bar para celebrarlo; descubrir la “cuarta ley de termodinámica ” en la Bahía de Mochima, intentar, con Pancho Bezanilla y Héctor Rojas, incluir en los agradecimientos de un artículo del Journal of General Physiology …to Mr. O.P. and J.S.B. for much inspiration during the course of this work¨, lo cual no fue aceptado por Paul Cranefield, el editor del Journal escribió diciendo que podía imaginarse quien era J.S.B., pero ¿quién era O.P ? ”.

Una de las características que distinguían Reinaldo era su manera juvenilmente entusiasta y profesionalmente rigurosa con que abordaba cualquier tipo de actividad. Hasta cuando se trataba de lo más serio en su carrera científica, Reinaldo sabia encontrar el elemento lúdico que le permitía disfrutar de sus experimentos, sus confrontaciones científicas, sus éxitos y sus peleas (no muchas) con los árbitros de revistas y sobre todo que le hacía disfrutar y no sufrir el estar haciendo Ciencia en Venezuela.

Hacia Ciencia porque le gustaba hacerlo. Escogía sus temas de investigación por el desafío intelectual que presentaban, o hasta por su atractivo estético, pero no por su lo pertinencia, y la razón de no haberse ido a trabajar en otros sitios del mundo era la satisfacción, o quizás la felicidad, de hacerlo en Venezuela “Que bonito es hacer ciencia en Venezuela” era una de sus frases preferida.
Los amigos de Reinaldo lloramos su muerte, pero celebramos su vida.